Hacia una Astrobiología Transdisciplinaria (consideración filosófica con el tercero incluido)
Por Giorgio Piacenza
La astrobiología entendida como
si fuera un “actor social” (en un sentido ampliado de la Teoría del Actor-Red de Bruno Latour en la que una práctica social
se comportaría como una presencia-objeto con la que tenemos que relacionarnos
adaptativamente) contiene elementos
objetivos e incógnitas que nos obligan a reflexionar sobre nuestra especie en
un constante replanteamiento subjetivo, e intersubjetivo. Esto se debe a que trata
sobre cómo sería la VIDA fuera de
nuestro mundo pero en un sistema universal del que somos parte, lo que extrapolado
a los teoremas de incompletud e inconsistencia de Gödel (basados en una lógica clásica) nos ayudaría a trascender la
forma actualmente parroquial e insuficiente cómo nos percibimos en un mundo primordialmente
vivido casi como un sistema aislado. No es tanto si somos un caso especial en
el cosmos o si el principio de mediocridad del paradigma copernicano seguirá
relativizándonos. Es un tema vinculado a entender cómo nos RELACIONAMOS como seres vivos con el resto del cosmos. El detectar
una señal inteligente extraterrestre, un ser vivo o un objeto inteligentemente
producido fuera de la Tierra (como lo sería una esfera de Dyson) también constituiría lo que el filósofo Timothy Morton llama un “HIPER OBJETO”, un referente inescapable,
estable y socialmente significativo forzándonos a reconsiderar nuestro sentido
de realidad a través del tiempo y el espacio.
En la Cátedra Blumberg de Astrobiología
de la NASA en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos también define a
la “astrobiología” como “LA
INTERSECCIÓN ENTRE LAS CIENCIAS Y LAS HUMANIDADES”. ¿Pero qué significa
esto? ¿Hacia dónde va la astrobiología? Creo que además de adoptar la
multidisciplinaridad y la interdisciplinaridad la astrobiología necesariamente
va hacia la transdiciplinaridad con las ciencias sociales. Lograrlo requeriría
una redefinición de la lógica que normalmente usamos para pensar, investigar y clasificar
las disciplinas y el conocimiento y requerirá hallar patrones comunes entre las
ciencias sociales y las ciencias naturales. Para lograr esto el concepto de “HOLÓN”, la Teoría Integral de Wilber y
la lógica con el tercero incluido de Lupasco y Nicolescu podrían ayudarnos.
Según Nicolescu, la multidisciplinaridad ya aceptada en
astrobiología constaría en enriquecer una disciplina a través de las
perspectivas de muchas disciplinas. La
interdisciplinaridad también aceptada en astrobiología por instituciones
como la NASA constaría en el diálogo entre disciplinas y en la
transferencia de métodos de una disciplina a otra. También sería la
comunicación entre disciplinas para el beneficio de un tema de estudio más que
de una disciplina en particular. La Universidad
de Stanford considera a la astrobiología como una “Meta- disciplina”, combinando astronomía, biología, química, física
y filosofía. Una “Meta Disciplina”
sería la creación de una disciplina basada en la integración de varias disciplinas dentro de una nueva totalidad
incompleta en otro nivel lógico. Ya sería algo más que la interdisciplinaridad.
Sería una integración abierta, respetando el rango de acción y métodos propios de
cada disciplina pero bajo una matriz no solo facilitando la comunicación entre
disciplinas sino más allá de ellas, integrándolas bajo pautas muy generales
pero lógicamente esenciales. Se vincularía lógicamente a las ciencias sociales
y naturales desde una perspectiva lógica más inclusiva y anterior a las
diferencias epistemológicas percibidas utilizando una lógica del medio
excluido. Así podríamos ampliar el sentido de la “matriz disciplinaria” de la práctica científica referida por Thomas Kuhn.
Pero para comunicarse
efectivamente las disciplinas (que ya incluyen en diálogo a las ciencias
sociales y/o humanidades) deben coincidir cada vez más bajo patrones comunes. Aprender
a facilitar la interdisciplinaridad bajo una perspectiva transdisciplinaria no
limitada a las disciplinas particulares parece ser el futuro. La NASA y el Instituto SETI en particular han emprendido un
robusto diálogo entre científicos naturales y científicos sociales a raíz del
impacto social que sería descubrir vida extraterrestre y de preguntas propias a
la astrobiología actual: ¿Estamos buscando formas de vida inteligentes bajo
premisas erróneas? ¿Proyectamos nuestras expectativas culturales en cómo sería
la vida extraterrestre? ¿Cómo divulgar a la humanidad la recepción de una señal
extraterrestre inteligente? ¿Debemos responder? ¿Y quién representa a la
humanidad? ¿Venimos del cosmos y por eso lo podemos entender? ¿Se halla la
Inteligencia extraterrestre aquí pero no la hemos detectado? (quizás como entidades
nanotecnológicas según la consideración
de Jill Tarter reconocida astrónoma y
una de los directores de SETI). ¿Se halla la evidencia en los datos que tenemos
pero no la hemos reconocido? ¿Se halla en nuestros genes o en algunos organismos
extremófilos? ¿Será nuestra lógica clásica suficiente para comunicarnos con
civilizaciones más avanzadas inteligentemente?
Creo que debemos explorar conexiones
trans epistemológicas y transdisciplinarias en base a exploraciones con el tercio
incluido: una astrobiología que pueda abordar el tema de la “VIDA” relacionada a la
existencia más allá de tradicionales
definiciones antagónicas materialistas y biológicas vs espirituales, sociales, filosóficas
y teológicas. También deberíamos evitar reducir el conocimiento a la idea que este
siempre solo será un constructo cultural. Algunas nuevas investigaciones científicas
sobre la realidad (en la teoría del holograma
cuántico) indican que lo material y
energético se halla inextricablemente complementado por información y
conciencia. (Journal of
Cosmology del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics) con cuyo editor - Rudy
Schild - he estado colaborando.
¿Cómo podría una lógica con el tercio incluido ayudarnos a una
comprensión más íntima pero también rigurosa del conjunto de experiencias,
métodos y conocimientos en torno al fenómeno de la Vida? Necesitaríamos desarrollar modelos en base a
la complementaridad de opuestos para
entender conjuntamente los aspectos cualitativos y cuantitativos del
conocimiento. Sería una revolución fundamental del saber tanto para la ciencia
natural, como para las ciencias sociales, la filosofía y hasta la teología
especialmente si los resultados fueran prácticos y robustos.
Cuando pensamos o reconocemos
algo como real siempre está presente lo que se llama el Principio de Identidad.
Integrar ciencias sociales con ciencias naturales empezaría con explorar más
extensamente lo que permitiría el fundamento
lógico A = A que podría representar la base de toda posibilidad de
comprensión, incluyendo la experiencia, la existencia y su significado para
entender la vida. A = A también permite pensar en términos de relaciones complementarias
que bajo la lógica clásica se aplica de
forma válida pero demasiado restrictiva. Bajo esta lógica clásica binaria ningún
término T puede simultáneamente ser igual a A y no- A. Esto nos limita a un pensamiento exclusivista con
epistemologías incompatibles. En las lógicas de Ken Wilber, Stephane Lupasco, Archie Bahm y Basarab Nicolescu hay
formas de incluir una relación no
contradictoria entre A y no-A. Por
ejemplo para Lupasco A y no-A pueden
coexistir al mismo tiempo pero solo cuando A es actual y no-A es potencial
recíproca y alternativamente. La
contradicción se resuelve en un nivel de realidad o complejidad más inclusivo
que simultáneamente contiene a A y no-A en sus estados potenciales y actuales
(inclusive superando a como Hegel logra una dialéctica entre A y no-A al
considerar que la contradicción se supera con el devenir en un tiempo posterior).
Con las formas de pensamiento racional
clásico, el científico moderno mecanicista y el emergentista y el sistémico
posmoderno y emergentista más específicamente
relacionados a una experiencia material intuitiva basada en la percepción de objetos
separados, reducimos las posibilidades permitidas por el Principio de Identidad
representando como “real” (según Nicolescu lo que resiste al cambio) sin un
tercer término que vincule a lo que por implicancia dualista también concebimos
como lo que no es. En otras palabras no vinculamos fácilmente los opuestos complementarios.
La lógica aristotélica ha servido
como orientación para pensar y
organizarnos más allá del pensamiento mítico y para fundamentar a la ciencia y a
la filosofía con definiciones claras que se aplican con éxito a un cierto rango
de fenómenos. Pero con el advenimiento de la física cuántica y con la necesidad
de entendernos colectivamente de forma menos antagónica en un mundo prácticamente
reducido y precariamente interconectado existe una urgente necesidad que también
se conjuga con la de vincular disciplinas de manera transdisciplinaria, siendo
la astrobiología un acicate ideal para esto, un estudio que también requiere de
transdiciplinaridad. Debemos superar pero también incluir al pensamiento
binario dentro de una lógica práctica más inclusiva que pueda hacer uso específico
y práctico de ese pensamiento binario cuando fuese necesario.
Fundamentalmente, cuando percibimos
y reconocemos que cualquier manifestación física o mental primordialmente es “algo que es” (el más obvio
reconocimiento) parece generarse (a
partir del implícito opuesto complementario “algo que no es”) cuatro “dimensiones”
fundamentales, cuatro opuestos complementarios fundamentales que se combinan de dos en dos formando cuatro “áreas”
de expresión inextricables de lo contingente-existencial igualmente aplicables
a lo epistemológico como a lo ontológico. Esas cuatro expresiones de la existencia
contingente básicamente serían los espacios de manifestación de lo
subjetivo-psicológico, lo intersubjetivo o cultural, lo objetivo empírico
exterior y lo sistémico, inter-objetivo, social. Al percatarnos que esas “áreas”
de expresión (que surgen simultáneamente) también nos percatamos que – en el
sentido de formas de conocimiento - incluyen a las ciencias naturales y a las
ciencias sociales surgiendo así la posibilidad de poder entender a estas
ciencias no solo como complementarias sino como mutuamente necesarias según la
lógica que les permite ser.
La Identidad Nouménica en el Principio de Identidad, parece dividirse en “dimensiones” o
aspectos complementarios generando una matriz
universal transfinita y permanentemente abierta al cambio y la auto
corrección, matriz parcialmente completa e incompleta, como un HOLON que
representa a la existencia. Lo que es o es propio a sí mismo subsiste en la
matriz pero implica a algo que no es o que es exterior-ajeno a sí mismo; lo que
es también implica una sola dimensión, una unidad o lo indiviso e implica en lo otro - en lo ajeno - una división, un
segundo existente, el fundamento de la pluralidad y la multiplicidad.
Reitero
que estas divisiones complementarias fundamentales estarían fundamentadas en el
mismo Principio de Identidad e inseparablemente
relacionadas formando una matriz para todo conocimiento cualitativo y
cuantitativo, integradas en un nivel lógicamente anterior y superior, siendo perfectamente
permitidas por y fundamentadas en el Principio
de Identidad. El énfasis en el principio de Identidad es mío a partir del
aspecto lógico del trabajo de Wilber. La lógica de Stephane Lupasco ampliada por Nicolescu,
con un “Tercer Término Incluido” entre A
y no-A que se reconcilian en un nivel superior sería compatible con esta
idea. Asimismo estos autores presentan la idea que A puede también
reconciliarse con no-A cuando uno representa un estado actual y su opuesto complementario
un estado potencial. Pienso que esto también sería compatible con las ideas
básicas. El nivel de integración superior que permitiría al tercer término
incluido incluiría y trascendería a los estados potencial y actual recíprocos
de A y no-A en un nivel de integración inferior.
El “HOLÓN” (concepto y neologismo de Arthur Koestler) - un todo que simultáneamente contiene partes y
también es parte de un nivel más inclusivo - sería una estructura organizativa
universal y básica de la realidad ontológica y simultáneamente epistemológica
de todo lo que existe. El holón es completo pero inconsistente y por ende
parcial y como existente contingente implica a las “cuatro dimensiones” y a las
áreas de expresión simultáneas e inseparables formadas por ellas. La polaridad
complementaria entre lo que simplemente es y las fracciones dadas bajo una apariencia
dual se conectan por una relación polar-tensional entre ellas.
Provisionalmente diagramo al “Holon” con estos componentes (1) como
la unidad absoluta, (3) Como su subdivisión en partes y (2) como su relación,
tensión polar o vínculo entre (1) y (3). Estos 3 componentes (o aspectos) me
recuerdan a los valores platónicos de la Belleza
en 1ra persona gramatical, La Verdad en 3ra persona gramatical y
el Bien o relación a partir de
reconocer un “otro” subjetivo o una 2da
persona. El vínculo (2) coincide con el concepto del medio incluido al
integrar las partes en un todo más inclusivo.
Inductivamente acumulando
múltiples libros y estudios de diversas disciplinas Ken Wilber halló que los
conocimientos humanos se dividían en 4 grandes agrupaciones. Luego dedujo que
combinando las “dimensiones” de lo “indivisible” (o individual), lo “plural” (o
colectivo), lo “interior” (que yo denomino “propio a sí mismo”) y lo “exterior”
(ajeno a sí mismo) se generaría simultáneamente a toda escala y nivel de existencia
esas cuatro ineludibles “áreas” o
“modos” de expresión epistemológica y ontológica: Los “cuadrantes” subjetivo, intersubjetivo,
objetivo e inter objetivo o las expresiones psicológicas o subjetivas representadas
gramaticalmente en primera persona; las expresiones intersubjetivas
representadas gramaticalmente en segunda persona implicando una relación con
otros sujetos o un “nosotros”; las
expresiones de cosas individuales en tercera persona como “cosas” y las
relaciones sistémicas plurales también representadas en tercera persona plural entre
cosas.
El diagrama de Wilber muestra cómo surgen estas cuatro expresiones fundamentales de
forma simultánea en el ámbito psicológico-emocional-cognitivo; las formas de
relación cultural, las estructuras físicas individuales y los sistemas físicos.
También Archie Bahm (profesor
emérito de filosofía de la Universidad de Nuevo México) y Edgar Morin llegan a las mismas ineludibles expresiones de distinta
manera e interesantemente los 3 valores platónicos aplicados al conocimiento concuerdan
con cuadrantes particulares (la “verdad” o encaje entre teoría y observación
empírica en los cuadrantes “objetivo” e “inter objetivo”; el “bien” o acuerdo
mutuo intersubjetivo en el cuadrante “cultural” o el de las reglas y normas; la
“belleza” íntima y subjetivamente como experiencia intransferible en el cuadrante “subjetivo”).
Sistemas, objetos individuales,
acuerdo cultural y la subjetividad se complejifican correlativa y
simultáneamente aunque con distintas intensidades individuales. En el siguiente
diagrama vemos algunos de los métodos
relacionados a cada cuadrante. Las
ciencias naturales se ubicarían en los cuadrantes de la derecha pero nada
podría surgir en el mundo contingente, en la existencia y la vida sin los
cuadrantes de la izquierda.
La VIDA entendida como fenómeno contingente se fundamentaría como la
existencia misma en lo que ES, en el quid del
Principio de Identidad e incluiría a todos los cuadrantes más dinámica e
intensamente por lo que entenderla monológicamente enfatizando un cuadrante por
sobre los demás llevaría a formas de reduccionismo, divisionismo, excesivos
conflictos y explotación. Antes de la modernidad se habrían enfatizado las
experiencias fenomenológicas personales e interpersonales y las construcciones
culturales para definir lo real. Durante la modernidad clásica se enfatiza el
cuadrante superior derecho y en la modernidad tardía con el emergentismo y la
visión holístico-sistémica el cuadrante inferior derecho. Con el posmodernismo también se tiende a
enfatizar la construcción social de la realidad bajo el cuadrante cultural pero
para una comprensión integral y transdisciplinaria habría primero que entender que todos los cuadrantes surgen
simultáneamente y que ninguno se
puede lógicamente privilegiar para evitar reduccionismos y luego entender cómo
se relacionarían causal, complementaria e inmanentemente.
Estoy desarrollando conceptos
sobre cómo los cuadrantes, sus métodos, subdivisiones y realidades también se
conectarían (a través de la lógica con el medio incluido y la relación entre
estados potenciales y actuales recíprocos) entre niveles ontológicos (de macro
realidad física clásica, realidad cuántica, pre-cuántica sutil-informacional y un
posible nivel ‘principial’ aún más inclusivo y básico) pero por ahora eso es un
tema un poco recóndito que debe desarrollarse en otro ensayo.
Como los contenidos de las
expresiones cuadráticas en conjunto son completos e incompletos es decir son
trans finitos y pueden progresar hacia niveles cada vez más inclusivos (como
también involucionar) y el descubrimiento constante y abierto de la realidad
depende en cada cuadrante de los métodos usados, tenemos los 3 principios
asociados al “Pluralismo Metodológico
Integral” de Wilber: 1) La inclusión
o no exclusión de los conocimientos parciales
y métodos en cada cuadrante; 2) La “envoltura”
o “desenvolvimiento” de los
conocimientos: Cómo descubrimientos posteriores pueden “envolver” o sea incluir
y trascender a descubrimientos anteriores; 3) La co-participación del sujeto en relación a los objetos de conocimiento:
Cómo los fenómenos se revelan de acuerdo a la capacidad de incluirlos y
procesarlos en una apertura o “espacio”
no dual de conciencia no limitada
a la subjetividad; reflejo de lo que ES
y que potencialmente contiene todo e infinitamente trasciende todo. Este
principio también se refiera a cómo co-participativamente y progresivamente develamos
conocimientos según los métodos propios
de cada cuadrante. Esta capacidad de relacionarse con la realidad se podría
ampliar en las personas en etapas de desarrollo no rígidas o fluidas con las
que se ellas identificarían primariamente. En líneas generales: la egoica, la
conformista-autoritaria, la racional-moderna, la ecológica-holística y ( en
etapas muy distintas de pensamiento trascendiendo e incluyendo al pensamiento binario-dicotómico)
la etapa de desarrollo planetario-integral hasta etapas post
planetarias-cósmicas.
Entender integralmente de esta forma
sin privilegiar aspectos de la realidad ni las partes reduciendo al todo o el
todo sin importar las partes sería radicalmente distinto a cómo se ha pensado
históricamente en etapas anteriores por la humanidad. Sería como volver a usar
los principios de complementaridad y reciprocidad de las sociedades andinas y
otras pero manteniendo la capacidad de no confundir aspectos de la realidad
como si fuesen indiferenciados. También
las áreas del saber se integrarían sin reducir unas en otras. Se mantendría el
método científico moderno al haberse enriquecido la humanidad (y peligrosamente
separado de su conexión subjetiva y cultural con la naturaleza) por necesarios procesos
históricos modernos e inclusive postmodernos (aún si cuestionan la modernidad y
el logo centrismo todavía basados en el tercero excluido tornando a la razón
contra la razón).
Se extendería la definición de “ciencia” a una acepción que abarque
todas las expresiones cuadráticas de la realidad y se extendería la definición
de “ciencia natural” hacia su
relación inseparable con las esferas de lo cultural y sicológico, conectándolas
con una comprensión de la “vida” más
inclusiva. La “vida” sería una
manifestación intensamente coordinadora de los cuadrantes de expresión
utilizando el potencial organizativo neguentrópico (o mejor dicho “sintrópico” y convergente según el
modelo de “sintropía” de Ulisse di Corpo y Antonella Vannini) que
se originaría en niveles de realidad más inclusivos y pre-físicos. Por ello
podría localmente superar a la entropía del nivel físico clásico auto
organizándose con agencia propia al activar causalmente los aspectos
cuadráticos subjetivos e intersubjetivos.
Con estas extensiones lógicas y sus
conceptos aplicables a la “vida” como expresión que se origina en un nivel más
esencial de la existencia contingente consideramos a todos los cuadrantes de
manera “integral” sin privilegiar ninguno. Como el concepto de vida se amplía y
sin limitarme a los cuadrantes empírico-materialista y al cuadrante sistémico inter-objetivo
preliminarmente defino a la “Astrobiología
Transdisciplinaria” como el “Progresivo
estudio empírico, conceptual y normativo “abiertamente” integrando bajo una
lógica inclusiva (con el uso del Tercio Incluido) epistemologías y métodos así
como hallazgos específicos de las disciplinas científico-naturales, culturales,
psicológicas y sistémicas para entender de forma práctica y comprehensiva (bajo
principios integrativos comunes) el origen, distribución y futuro de la vida en
el Universo en relación a la humanidad y a la vida en la Tierra”.
Bibliografía:
Bahm, A. (1996). Organicism: Origin and Development. Albuquerque: World Books, 1996.
Bahm, A. (1970). Polarity, Dialectic and Organicity. Albuquerque: World Books.
Wilber,
K. (1995). Sex, Ecology, Spirituality. Boston: Shambhala.
Wilber, K. (2006). Integral Spirituality: A Startling New Role for religion in the Modern
and Postmodern World. Boston: Integral Books.
Wilber, K (2007) The Kosmos Trilogy II Excerpts
A to G
http://www.kenwilber.com/Writings/
Nicolescu, B (2002): Manifesto of Complexity. New York: State University of New York
Press.